De pasta extremadamente cremosa y untuosa, su interior es suave, delicado y muy expresivo. En boca es equilibrada, con notas lácticas intensas, recuerdos a mantequilla y un ligero toque vegetal característico, todo ello envuelto en una corteza fina que aporta carácter sin restar protagonismo a la cremosidad interior. Es un queso ideal para abrir y disfrutar con cuchara, compartir en un aperitivo especial o acompañar con pan crujiente y un buen vino blanco o espumoso. Un queso directo, elegante y muy fácil de disfrutar. Tiene un peso de entre 160–180 g (aprox).