Dulces de San Isidro

70,00 €

El precio y la disponibilidad pueden variar. Por favor, verifica esta información en la tienda antes de finalizar tu compra.

Comprar Online
Descripción
¿En qué consiste este curso de cocina? Dulces de San Isidro, un curso participativo en el que descubrirás recetas clásicas, españolas y sencillas, perfectas para ir a la pradera de San Isidro, extender un mantel y hacer un picnic de lo más dulce.  Aprenderás a preparar cuatro dulces típicamente madrileños y con mucha historia. Comprobarás que estas exquisiteces que han hecho famosos a algunos obradores de Madrid no son tan difíciles de elaborar en tupropia casa, para sorprender a los tuyos.  Para guiar a los participantes contaremos con Miriam García, química, fotógrafa y bloguera culinaria de "El Invitado de Invierno". Miriam te guiará para que aprendas a elaborar estas recetas típicas de San Isidro para endulzar esta celebración tan castiza.  Menú del curso: Las rosquillas tontas y las listas, de origen ignoto aunque se relacionen con cierta famosa tía Javiera de Villarejo de Salvánes, comparten una sencillísima masa aromatizada con anís que no se fríe, sino que se hornea, y que en el caso de las listas se remata con una cobertura de almíbar y glasa. Los bartolillos, que son unas empanadillas hojaldradas rellenas de crema pastelera, hicieron famosos en otros tiempos a establecimientos tan conocidos de Madrid como Botín. Espolvoreadas de azúcar glas, son una delicatessen que no debiera pasar por alto ningún madrileño de pro. Los mojicones son unos bizcochos densos con forma de magdalena grandota, que desgraciadamente parecen haber caído en un olvido casi completo, pero que merece la pena rescatar por varias razones. La primera de ellas es que están riquísimos, su densidad los hace ideales para mojar en bebidas calientes; y la segunda es que son muy fáciles de hacer, a pesar de incluir un ingrediente poco común hoy día en los hogares, aunque no en los obradores de pastelería: el almidón o la harina de arroz. ¿Estás listo para recuperar y preparar estas recetas típicas de Madrid? ¡Sigue leyendo y descubre todo lo que vas a hacer! ¿Qué vas a aprender? Conocer la historia de los dulces típicos de San Isidro Elaboración de la masa de rosquillas típicas de San Isidro Cocción de las rosquillas Elaboración de recubrimiento de limón para las rosquillas listas Preparación de relleno de crema pastelera para el bartolillo Uso de harina de arroz para repostería ¿Por qué elegir el curso de dulces de San Isidro? Te recomendamos que reserves este curso con Alambique si: Buscas un taller de cocina en Madrid, y te gustaría conocer recetas tradicionales y sencillas Deseas ampliar tu recetario personal de platos nacionales Quieres compartir esta experiencia de cocina con un amigo o familiar Quieres pasar una tarde-noche haciendo una actividad diferente Cualquiera con un conocimiento básico de cocina puede participar en este curso; su objetivo es que aprendas nuevas recetas sencillas y clásicas españolas para días especiales o festivos, mientras pasas un rato divertido. Haremos entrega de un delantal que podrás llevarte a casa. Fotografías de Miriam García "El Invitado de invierno". Curiosidades sobre las rosquillas de San Isidro En la fiesta del patrón de Madrid es típico comer un tipo de rosquilla, la original es la de Santa Clara. Esta se dice que surge a finales del XIX y fue popularizada por una vendedora llamada "Tia Javiera", quién empezó a hornearlas, a venderlas en la pradera en estas fechas y les dio la fama y tradición. Tras conseguir fama la original, luego surgieron 3 variedades más, todas ellas con una misma base de ingredientes, pero cada una con su toque distintivo. La rosquilla más sencilla y "pobre", denominada, las tontas, son las que mostramos en este post. Sencillas sin ningún añadido de decoración. Se encuentran también las listas, recubiertas de un glaseado de limón. Las de Santa Clara, cuya característica es que la cubre un merengue seco y blanco, una rosquilla que elaboraban mucho las monjas. Y la última variedad que surgió fueron las francesas, recubiertas de almendra picada y azúcar. Algunas fuentes dicen que Doña Bárbara de Braganza, esposa de Fernando VI, pidió a su cocinero de la Corte que le hiciera una versión de las rosquillas tontas, ya que estas las encontraba demasiado simples.