Más de un 90% del calabacín es agua, por lo que resulta muy interesante su consumo durante el verano para ayudarnos a mantenernos hidratados. Por su alto contenido en agua y bajo contenido calórico, es muy beneficioso incluirlo en las dietas para adelgazar o para controlar el peso y resulta muy útil para combatir la obesidad o el sobrepeso. Su contenido en hidratos de carbono es bajo, aportando pocas calorías. La fibra de esta hortaliza nos ayuda a ir al baño y prevenir el estreñimiento, pero además regula los niveles de azúcar en sangre. Su gran contenido en agua tiene un efecto diurético que favorece la eliminación de líquidos y contribuye a la purificación de la sangre. Por eso está recomendado especialmente a personas con gota, hipertensión, cálculos renales, edemas, etc. En cuanto a las vitaminas, los calabacines contienen Vitaminas A, C, B1, B2, B6 y B9 (ácido fólico) que cuidan nuestro sistema inmunitario o el correcto funcionamiento del sistema nerviosos, entre algunas de muchas funciones. De su contenido en minerales destaca el potasio, imprescindible para cuidar nuestros músculos y sistema nervioso y que puedan realizar sus funciones correctamente. Pero además tiene pequeñas cantidades de calcio, magnesio, hierro y fósforo. Los mucílagos del calabacín tiene la capacidad de desinflamar y aliviar las mucosas de nuestro aparato digestivo, es beneficioso por tanto para personas con la enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa y se favorece la absorción de nutrientes.