El rodaballo de cultivo (Psetta maxima) se diferencia del salvaje en las diferentes tonalidades verdosas de su cuerpo, y por la ausencia de los bultitos duros que le caracterizan. Lógicamente, el salvaje es de mayor calidad y más apreciado. Es un pez de cuerpo plano, en forma de rombo, asimétrico y casi circular. Está cubierto de bultitos duros pero sin escamas. Se mimetiza con el entorno. Generalmente es de color castaño verdoso, con numerosas manchas, el vientre blanquecino y con una boca grande. Sus ojos son muy pequeños y ubicados en el lado izquierdo de su cuerpo. El rodaballo es un pescado semigraso de fácil digestión, recomendado para los trastornos digestivos y dietas de adelgazamiento. Nutricionalmente aporta una cantidad de minerales (fósforo, magnesio y potasio) y vitaminas (B2,B3, B9 y B12), en especial la vitamina B9 (ácido fólico) de mayor cantidad que en el resto de pescados. Debido a la gran calidad de su carne, en la cocina lo ideal es manipularlo lo menos posible, y así podemos hacerlo a la plancha, entero al horno, cocido, o al vapor. También se puede preparar con los filetes ya hechos, pero mantiene mejor sus propiedades haciéndolo entero y luego separando los lomos para servirlo con alguna salsa.