Ha pasado casi un año desde que Kazuma se reencarnó junto a una diosa bastante... problemática. Aunque su mayor deseo es llevar por fin una vida tranquila y estable, la realidad insiste en llevarle la contraria: generales del Ejército del Rey Demonio, una fortaleza móvil fuera de control y un día a día cada vez más caótico. Y cuando parecía que las cosas no podían ir a peor, Kazuma acaba acusado de traición contra el Reino y llevado ante un tribunal. Para su desgracia, su defensa recae en Aqua, que acepta el papel de abogada con una confianza tan desbordante como injustificada, pero el resultado no sorprende a nadie. -La sentencia es... pena de muerte.