Bel Olid plantea en este ensayo una reflexión lúcida y valiente sobre las imposiciones estéticas que recaen sobre el cuerpo de las mujeres, centrándose específicamente en el vello corporal. A través de un análisis que mezcla lo personal con lo político, la autora desmenuza cómo la depilación obligatoria se ha convertido en un símbolo de sumisión y cómo la transgresión de esta norma puede ser un acto de liberación y autoaceptación. El libro invita a la reflexión sobre la soberanía del cuerpo.