Ambientada en el norte de España durante el siglo XVII, esta novela teje una trama fascinante donde la historia se mezcla con la brujería. En un tiempo de inquisidores y superstición, la protagonista, Mayo, debe navegar entre el conocimiento ancestral de las hierbas, los hechizos y la persecución religiosa. Nerea Riesco construye un relato atmosférico y sensual que reivindica la figura de la mujer sabia frente al oscurantismo de la época.