Carmen Kurtz demuestra en esta novela su gran talento para la narrativa de adultos. La historia se sumerge en la España de posguerra, explorando temas de culpa, redención y la dura realidad de las comunidades rurales. La prosa de Kurtz es sobria pero cargada de significado, capturando la atmósfera de silencio y opresión de una época difícil.