Una de las obras más destacadas de la novela policíaca polaca contemporánea. El fiscal Teodor Szacki investiga un asesinato ocurrido durante una terapia de grupo poco convencional, donde el principal sospechoso parece ser uno de los pacientes que ha recreado una constelación familiar. Miloszewski utiliza la trama criminal para realizar un retrato ácido de la Varsovia moderna, sus contradicciones políticas y las sombras del pasado comunista. Es un thriller inteligente, bien documentado y con un protagonista con gran carisma literario.