Obra clave del psicólogo y pedagogo estadounidense Jerome Bruner, donde se analiza en profundidad el proceso de adquisición del lenguaje en el niño y su relación con el desarrollo cognitivo y la cultura. El estudio se enfoca en el momento y la forma en que los niños pequeños comienzan a usar su lenguaje nativo, destacando la importancia de la pragmática (aprender a "hacer cosas con palabras"). Bruner propone que el lenguaje se aprende principalmente a través de la interacción social, especialmente en los "formatos" o interacciones de juego estructuradas entre el niño y sus padres. El libro subraya cómo la comunidad lingüística apoya el dominio del lenguaje, que es un vehículo crucial para la transmisión de la cultura.