Parte de su ciclo novelesco "Bajo el signo de Leo", en esta obra Sender profundiza en sus preocupaciones existenciales y filosóficas. A través de una trama que mezcla elementos de la vida cotidiana con reflexiones sobre el destino y la naturaleza humana, el autor construye una parábola sobre la condición del hombre moderno. Es una obra que destaca por su riqueza simbólica y por la madurez narrativa de un Sender que, desde el exilio, seguía escrutando la realidad.