Esta ambiciosa novela histórica sitúa al lector en el Japón de mediados del siglo XIX, un periodo de violenta transición entre el aislamiento feudal de los samuráis y la apertura forzada a Occidente. La trama sigue a misioneros estadounidenses y a poderosos señores locales cuyos destinos se entrelazan en una historia de espionaje, profecías y choques culturales. Matsuoka logra recrear con gran detalle el código del bushido y la complejidad de las intrigas políticas del Shogunato.