Escrito tras el caso Calas en el siglo XVIII, este ensayo es un pilar del pensamiento ilustrado. Voltaire argumenta con ironía y rigor contra el fanatismo religioso y la superstición, abogando por la libertad de conciencia y la convivencia pacífica. Un texto clásico cuya vigencia en el debate social contemporáneo y la defensa de los derechos humanos sigue siendo absoluta y necesaria.