Ganadora del prestigioso Premio Whitbread, esta novela es una saga familiar épica y brutal que desentierra un episodio oscuro de la historia de los Estados Unidos: la servidumbre blanca tras la Guerra de Secesión. La historia narra la vida de Jonathan Carrick, un niño vendido como esclavo por su propia familia a un granjero de Kansas. A través de una narrativa poderosa que salta entre generaciones, Joan Brady explora las secuelas del trauma, la sed de venganza y el peso de la herencia familiar. Es una obra de una fuerza psicológica devastadora que combina la investigación histórica con una trama absorbente sobre la lucha por la dignidad y la redención.