Wuzhao ha alcanzado ya el poder supremo como emperatriz en la corte Tang, pero su ascenso despierta envidias y temores. Se la acusa de haber organizado el misterioso asesinato del líder del monasterio budista de Peshawar y de robar reliquias sagradas, lo que provoca disturbios en China, la India y el Tíbet. Ante el caos que amenaza su reino, se desatan intrigas dentro de los templos y la policía imperial intensifica su vigilancia sobre el comercio de seda y los sospechosos. En medio de este clima de tensión, surge una pasión clandestina entre un monje budista y una joven cristiana. Unido por el amor genuino, la pareja comparte la promesa de embarcarse en una misión crucial: regresar a China a los “Gemelos Celestiales”, dos niños llenos de misticismo en quienes descansa el destino imperial. Con la Ruta de la Seda como escenario, la novela ofrece una narrativa vibrante de contrapuntos entre Oriente y Occidente, entre lo sagrado y lo profano, en una mezcla de poder, fe y deseo que redefine los límites del imperio y del corazón.