Ambientada en 1811, durante el sitio de Cádiz por las tropas francesas. Richard Sharpe recibe una misión delicada lejos del frente: recuperar unas cartas comprometedoras que podrían romper la alianza entre Gran Bretaña y España. La novela destaca por su vívida recreación de la Batalla de Barrosa (o Chiclana), donde Cornwell demuestra una vez más por qué es el maestro de la narrativa bélica napoleónica.