Un monólogo desgarrador sobre la soledad, la memoria y el olvido. En un pequeño pueblo abandonado del Pirineo español, el último habitante narra sus últimos días mientras el tiempo y la naturaleza avanzan sobre lo que alguna vez fue su hogar. La novela es una reflexión poética sobre la despoblación rural, el paso del tiempo y la inevitabilidad de la desaparición. Con un tono melancólico y una prosa lírica, Llamazares nos sumerge en la angustia de la desolación, haciendo de esta obra un testimonio conmovedor sobre el final de una época y de una vida.