Este ensayo de historia del arte analiza un fenómeno técnico y estético crucial: cómo la llegada de la luz eléctrica y artificial transformó la mirada de los pintores en la Península Ibérica a principios del siglo XX. El autor, catedrático y experto en el periodo, examina obras de figuras como Darío de Regoyos o Almada Negreiros, estudiando el impacto de la modernidad tecnológica en el tratamiento del color, las sombras y la vida urbana.