Galardonada con el Premio Nadal en 1982, esta novela es una de las incursiones más brillantes de Fernando Arrabal en la narrativa. La trama se articula en torno a un campeonato mundial de ajedrez en París, donde se enfrentan dos personalidades antitéticas: un genio atormentado y un estratega implacable vinculado al poder. Sin embargo, el duelo en el tablero es solo la superficie de una historia que profundiza en el terrorismo, el fanatismo político y el erotismo.