El comisario Maigret no necesita grandes persecuciones ni violencia para resolver casos. Su mayor arma es la observación y una profunda empatía por la condición humana. En estas tres novelas, Simenon retrata con maestría el alma de los sospechosos y las atmósferas cargadas de sus historias. Bergerac, la Costa Azul o los barrios más humildes de París sirven de escenario para unos crímenes que no solo buscan justicia, sino también comprensión. Un placer para amantes de la novela negra más psicológica.