Esta obra gráfica se adentra en una crítica humorística y satírica de la sociedad y la religión. A través de ilustraciones cómicas y comentarios mordaces, el autor explora los pecados y debilidades de los seres humanos, utilizando el humor como herramienta de reflexión. La frase "¡Jolines!" en la portada refleja el tono desenfadado y provocador de la obra.