Un ensayo valiente y necesario donde Carmen Alborch explora la compleja red de relaciones entre mujeres. Lejos de la idealización de la sororidad perfecta o el mito de la rivalidad constante, la autora analiza cómo la educación patriarcal ha fomentado la competencia femenina. A través de testimonios y análisis cultural, el libro busca transformar esa "maldad" impuesta en una complicidad real y constructiva, redefiniendo el papel de la mujer en el siglo XXI.