Ambientada en el París de finales del siglo XIX, esta novela breve destaca como una incursión inusual de Ernst Jünger en el género policial. La historia arranca con un joven diplomático alemán, Gerhard, que es introducido en los círculos sociales parisinos por el aristócrata Ducasse. A través de él conoce a la seductora y misteriosa condesa Kargané, quien lo arrastra a un juego de apariencias y seducción. Todo se transforma cuando Gerhard, invitado a un encuentro secreto en un hotel discreto, descubre el cadáver de una bailarina brutalmente asesinada. Este hecho da pie a una investigación conducida por dos detectives que reconstruyen los hechos desde un enfoque psicológico más que policial. Jünger construye una narración elegante, contenida y cargada de simbolismo, que retrata el refinamiento y la decadencia de una clase social en transformación. Más allá del crimen en sí, la novela profundiza en temas como la culpabilidad, la ambigüedad moral y la fragilidad de las pasiones humanas, todo envuelto en una atmósfera sutilmente inquietante.