Uno de los hermanos de San Serapión advertía al autor que modificara el título general: según él, sería más exacto titularlo Cuentos para niños grandes y pequeños o Cuentos para niños y para los que no lo son, «y así todo el mundo podrá leerlos sin miedo y, al hacerlo, pensar lo que quiera».. Anaya. Madrid. Año 2000.