Dos narraciones alternan, en El hablador, para relatarnos el anverso y reverso de una historia singular. Por una parte, un narrador principal (que, al igual que en La tía Julia y el escribidor o Historia de Mayta, parecía indentificarse con el autor) evoca sus recuerdos de un compañero de juventud limeño, apodado Mascarita, que siente fascinación por una pequeña cultura primitiva; por otra parte, un anónimo contador ambulante de historias - un "hablador"-, viviente memoria colectiva de los indios machiguengas de la Amazonía peruana, nos narra, en un lenguaje de desusada poesía y de magia, su p