Los anhelos de una vida amorosa e intelectual inquieta que Gregorio alimentó en su juventud se habían esfumado cuando, conoce por teléfono a Gil, hombre modesto, maduro tamién, quien, tras largos años de exilio acabó idealizándolo todo en mitos anacrónicos (CONTIENE FIRMA Y DEDICATORIA ANTERIOR PROPIETARIO). Tusquets. Barcelona. Año 1989. 12ª edición