Tras El guardián invisible, más emoción, más tensión, más revelaciones en el segundo volumen de la Trilogía del Baztán. «Amaia dio un paso adelante para ver el cuadro. Jasón Medina aparecía sentado en el retrete con la cabeza echada hacia atrás. Un corte oscuro y profundo surcaba su cuello. La sangre había empapado la pechera de la camisa como un babero rojo que hubiera resbalado entre sus piernas, tiñendo todo a su paso. . Aguilar, S. A. de Ediciones-Grupo Santillana. Madrid. Año 1993.