La autora ha viajado dos veces a Israel. Vio y amó. “Israel, larga flor del desierto” es solo un canto de amor a ese país y al pueblo judío. Estas son sus palabras: “Que el canto a una tierra no sea el desencanto de otras tierras”. La autora a puesto en estos versos lo mejor de sí misma y lo entrega a sus lectores con un ferviente deseo de paz para todos los pueblos.