Entras a casa y lo primero que notas es ese punto de frambuesa y grosella recién aplastadas, ese ácido dulce que se asienta enseguida sobre un corazón de rosa y flor de naranja. El fondo llega después, lento: vainilla y azúcar tostado que calientan el salón sin empalagarlo. Entre 6 y 10 semanas en el recibidor o junto al sofá.