Entras al dormitorio y hay ese punto de lavanda de Provenza con bergamota en el aire — limpio, sin ser floral, sin ser jabonoso. En el fondo, cedro suave y almizcle blanco sostienen todo sin que notes dónde empieza uno y acaba el otro. Un toque de romero seco en el corazón que recuerda a la hierba recién cortada bajo el sol. Entre 6 y 10 semanas sin necesitar nada más.