Hay un punto de la tarde, con la luz ya baja, en el que el salón huele a flor de magnolia abierta y a vainilla sin azúcar — esa vainilla seca, casi de madera, que no empalaga. Un trasfondo ligeramente polvoriento, como pétalos entre páginas. Entre 6 y 10 semanas en el salón o el dormitorio sin necesitar nada más.