Las tropas montadas en bicicleta fueron un componente clave de muchos ejércitos al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, proporcionando a la infantería ligera una excelente movilidad por carretera sin necesidad de combustible ni mantenimiento especializado. La Wehrmacht aprovechó al máximo las tropas montadas en bicicleta en sus invasiones de Polonia, Francia y la Unión Soviética, tanto para misiones de reconocimiento y enlace como para rápidos avances.