El PaK 40 fue el principal cañón antitanque alemán durante la última parte de la Segunda Guerra Mundial. Este potente cañón de 75 mm mantuvo su eficacia contra la mayoría de los tanques aliados hasta el final de la guerra, y se utilizó en grandes cantidades tanto en el frente oriental como en el occidental. Particularmente letal al disparar desde posiciones ocultas, también se modificó para su uso en varios tanques y cazacarros, convirtiéndose en la base del cañón principal del StuG III y del posterior Panzer IV.