En el emocionante desenlace de Vampire Knight, Kaname realiza el sacrificio definitivo: entrega su corazón para convertirse en el núcleo de las poderosas armas antivampiros, quedando dormido en un ataúd de hielo. Mil años después, Yūki logra revivirlo como humano, aunque sin sus recuerdos. Son sus propias hijas quienes le narran la conmovedora historia perdida, cerrando así una de las sagas de vampiros más queridas del manga.