Los pícaros rondan los abarrotados barrios marginales de ciudades como Marienburgo, Altdorf y Nuln. Estos individuos no se ganan la vida con un trabajo honesto, sino con engaños, extorsiones o robos, impulsados a la delincuencia por la pobreza, la pereza, la desesperación o la malicia. Los rurales se ganan la vida viajando por los parajes salvajes del Viejo Mundo y viviendo de la tierra. Se enfrentan a muchos peligros en la naturaleza, pero las habilidades que practican quienes recorren el campo son invaluables para los grupos de aventureros.